
Blacky, Capítulo XXI: Resignación
diciembre 20, 2011Desde que escribí el último capítulo el tema de la pastilla parecía que lo había solucionado siguiendo los consejos de la Reina Diela, de dársela con pescado. Ha estado tomándose la pastilla sin ofrecer resistencia hasta el sábado pasado que definitivamente no la quería pero tampoco quería comer. Verla sin comer y con los dolores que aparentemente manifestaba al dejar de comer, me hicieron replantearme de nuevo el tema de la eutanasia.
Y es que tal vez he querido ver algún tipo de mejoría mientras estaba tomándose la pastilla, aunque no se haya notado en el crecimiento del tumor ya que en un mes desde que se lo diagnosticó la veterinaria ha crecido de forma muy rápida. Pero tal vez más que el mero hecho de ver mejoría, lo que más me ha influido a la hora de mantenerla con vida ha sido mi propio egoismo, porque no quiero que se vaya, y de alguna forma he querido retenerla. Pero, dándome cuenta de que la situación empeorará en menos de lo que me imagino y que su sufrimiento será mayor cuanto más grande sea el tumor, pienso que la decisión más correcta es practicarle la eutanasia y ahorrarle más sufrimiento a la gata.
Para colmo, encima ahora ha empezado ha hacer más frío, y a pesar de que todas las noches la meto la bolsa de agua caliente en la caseta para que no pase frío, temo que un día cuando la vaya a llamar por la mañana no salga porque haya muerto congelada. Más que nada porque al comer tan poco y llevarse el tumor prácticamente toda la energía de la gata se ha quedado en los huesos y no tiene ni grasa ni nada que la protejan contra las inclemencias del tiempo invernal.
Por eso esta tarde sin más tardar llamaré a la veterinaria para ver si mañana puede practicarle la eutanasia y a pesar de que se me pasan por la cabeza infinidad de pensamientos, tal vez paranoicos, creo que es lo mejor para ella. Así podrá descansar y sobre todo no sufrir más. No quiero ser egoista en este sentido, porque de ser así la mantendría con vida hasta que ella no tuviera más fuerzas y expirara su último aliento.
Esta historia la zanjaré en el capítulo XXII, que me servirá para plasmar todo el proceso, sensaciones y el último adiós a esta magnifica historia sin la cual este blog no tendría sentido. La pena y lo que me tiene terriblemente entristecida es que tenga que tenmirar tan rápido y de este modo.
¡Gracias Blacky por todo lo que me has dado, espero que de un modo u otro seamos capaces de mantenerte viva como mereces!
.Reina de Hielo.



¡Qué difícil es todo esto! y qué gran mierda.
Sí que es difícil sí, así que ánimo para ti también, que entre los dos podemos hacerlo más llevadero. Y en un rato va a dejar de sufrir para poder descansar. Muasis.
Muchísimo Ánimo!