Archive for 25 agosto 2010

h1

Y ya van dos…

agosto 25, 2010

Bueno, bueno, ¡¡¡MUCHAS FELICIDADES REINA DE HIELO!!! Tal día como hoy se cumplen dos años desde la apertura de esta página que en tantas ocasiones me ha servido para escribir aquellas cosas que podrían considerarse pesadas en un cara a cara, tal vez incomprensibles o incluso nada interesantes para los receptores. Una forma ésta, de expresar mi más endiablados o cansinos pensamientos, historias de mi vida e historias pasadas, pues la Historia, se ha convertido en el centro de mi vida, sea cual sea.

Estoy orgullosa de haber llegado hasta aquí, pues si bien, he tenido algún momento de flojera, en el que no he encontrado salida a la página, de los cuales me alegro de haber salido ilesa. Creo recordar que cuando cumplí un año, dejé reflejados algunos números, que con el paso del tiempo se han visto incrementados. Veamos pues: los comentarios han bajado con respecto al año anterior, y hacen un total de 310 (la mitad o más míos sí); entradas he escrito bastantes pocas este año, y el total de los dos años es 99; y lo que si ha subido de forma brutal son las visitas, que se han duplicado con respecto al año anterior, siendo de 15290.

Y una vez más daros las gracias por curiosear en la página, aunque sea por pura casualidad y por vuestros comentarios. Que haya recibido tantas visitas habiendo escrito tan poco, me anima a seguir con esto. A los lectores más asiduos, gracias por estar ahí, aunque sea de vez en cuando.

Gracias Reina de Hielo, por abrigarme cuando más lo necesito.

.Reina de Hielo.

Anuncios
h1

Recuerdos de infancia

agosto 25, 2010

Que linda la golondrina,
que pía y pía,
en una templada mañana,
cuando los pies arrastran
a un cuerpecito de niña,
hacia las tareas del alba.

En el aire se nota cambio,
se lo dicen las dos coletas
a las cotillas orejas.
Oigo voces dulces,
se cuentan los mechones:
“Es el jolgorio de las hojas”.

Los faros de la cara,
las ven danzar y danzar,
entre agradables caricias,
y el sol remolón,
intenta coquetear con ellas,
haciéndolas más bellas,
haciéndolas brillar cual estrellas.

Y así con la claridad,
distinguía siluetas pequeñas,
compañeros de juego,
“¿Quién hará el mejor coco
de plastilina el día de hoy?”
Se preguntaba inquieta,
dispuesta a separarse
del abrigo materno,
por un entretenimiento.

Eso veían,
unos ojos de cría,
poco educados en la vida,
pero capaces de distinguir,
entre el pan y quesito y la lila,
entre el níscalo y la amanita,
entre la seriedad y el juego,
entre el pecado y el sosiego,
entre una regañina y una sonrisa,
y entre una mañana fría y una bonita.

.Reina de Hielo.

h1

Flores

agosto 3, 2010

Creíste caminar por un sendero de flores, pero el tiempo se torno gris. Envuelta en una niebla tupida, los ojos no veían que había más allá de sus pasos. A ciegas decidió proseguir, confiada de su instinto, pues lo único que presentía era la calma del momento. Avanzaba y avanzaba, tarareando canciones en su interior, su cuerpo se iba relajando, parecía que flotaba, daba vueltas y vueltas, sentía el ritmo, continúa, danza, -no es tan difícil, se repetía, no estás sola, hay música, si la hay, es envolvente, sigue, sigue, baila.

El paisaje era siniestro, de sombras, tal vez difuso, todo lo apreciaba borroso. De pronto, el silencio fue demasiado sonoro, aterrador. La música de la cabeza se calló y fueron otras voces las que aparecieron. Susurros de miedos: escucha, no se oye nada, ¿no tienes miedo?, ¿qué ha sido eso?, ha sonado aquí cerca, calla, respira hondo, seria un ratón, pero no veo nada, ¿qué hago aquí?, tan sola, podría sucederme algo, necesito refugio, ¿otra vez ese sonido?, corre, corre tan rápido que vueles, ¡corre!.

Tan pronto como descendió la colina, la niebla se convirtió en lluvia. Sin el pañuelo para cubrirse la cabeza y los hombros, pues no creía que llovería de camino a casa, no pudo más que exponerse a la fría lluvia invernal. Calada hasta los huesos y en un estado de semi  inconsciencia, llego a su pequeño hogar. Allí la esperaban sus padres preocupados y su rollizo hermanito. Rápidamente la despojaron de sus ropas mojadas y la acercaron a la lumbre para que cogiera calor en su menudo cuerpo.

Pero pronto se apoderó de ella la fiebre, toses incesantes, estornudos y el cansancio de haber andado cuatro jornadas sin parar. Su madre le preparó caldos e infusiones calientes para intentar caldearla. Pero algo maligno se había adentrado en ella, y ni con la sopa más hirviente conseguían que entrara en calor. A causa de la fiebre su cuerpo ardía, pero por dentro ella seguía sintiendo el frío penetrante de la niebla y la lluvia.

Su agonía se alargó durante varios días, en los cuales sus padres y su hermanito no quisieron separarse de ella ni un sólo minuto. Incluso su preciosa gata negra permaneció a su lado hasta que el último aliento expiró por sus labios. No temía a la muerte, todavía no había llegado el momento de plantearse ese temor. Era demasiado joven y le faltaban muchas cosas por vivir, pero la fuerza gris decidió llevársela, cual riada a la semilla sin germinar.

.Reina de Hielo.