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Viaje sorpresa

marzo 24, 2011

Y tan sorpresa, que a pesar de las muchas pistas que se soltaron, no me habría imaginado nunca donde íbamos. Por las pistas, supe finalmente que nos dirigíamos hacia Salamanca, me imaginaba que el pueblo sería el típico castellano, en una extensa llanura o cerca de algún pinar o encinar como muy mucho. Pero según nos acercábamos a nuestro destino todas las ideas que me fui  montando en la cabeza se fueron desmontando con la misma rapidez. Y para mi sorpresa, llegamos a un lugar completamente desconocido para mi, que terminó por descolocarme.

Y bueno ya me he cansado de tanto divagar, el pueblo en cuestión era Miranda del Castañar, un pueblo precioso, que conserva a la perfección su estructura de época medieval, situado en un alto, protegido por una tosca muralla y presidido por el castillo, que para formar parte del pueblo lo tienen demasiado abandonado. El pueblo me pareció precioso, sus casas más antiguas presentan una arquitectura que entremezcla la piedra y la madera, dejando en muchos casos las vigas de madera visibles al exterior, y las casas nuevas se mimetizan perfectamente con las anteriores, tanto que no hay muchas casas que rompan con el patrón antiguo. Desde prácticamente cualquier punto de la muralla hay unas vistas de las montañas preciosas. En definitiva el pueblo, aunque pequeñito me pareció muy acogedor. Pero en Miranda no todas las cosas fueron buenas, aunque las malas no quiero tocarlas en esta entrada, ya que tendrán una propia, están relacionadas con el alojamiento.

Miranda pudimos verlo el viernes casi nada más llegar, ya que la lluvia se contuvo un poquito. Nuestra excursión del sábado fue mucho más movida. Por la mañana vimos el pueblo de Mogarraz, más pequeño que Miranda y también muy bonito. Estaba situado en la ladera de una montaña y desde algunos puntos había unas vistas increibles. Después seguimos subiendo hasta llegar a la Alberca, considerado el segundo pueblo más bonito de España, y la verdad es que el título se lo tiene merecido. Por cierto cosa que no he dicho, todos ellos llenos de callejuelas estrechas y callejones. También de origen medieval, posee una arquitectura similar a la de Miranda, pero las casas son más altas y el pueblo más grande. Lo curioso es que su iglesia no es románica, si no neoclásica, del siglo XVIII, aunque igualmente era bonita. Algo también que me llamo la atención es que la forma de las torres de los tres pueblos era muy parecida.

A medio día, fuimos desde la Alberca hasta Riomalo de Abajo (Cáceres) a comer, y allí vimos los meandros del río Alagón, en concreto el famoso Meandro Melero, que desde mi punto de vista fue un acierto que nos acercaramos a verlo. Y desde allí, nos dirigimos a las Batuecas a sumergirnos simple y llanamente en otro mundo, rodeado de silencio, vegetación, aire respirable, buenas vistas y como mucho el sonido del río corriendo o algún pajarillo remolón. Como amante del verde desde que jugaba con la plastilina, he de decir que jamás había disfrutado de un verde tan intenso como el que irradiaban los musgos que se abrazaban perezosos a los árboles. Disfruté mucho, a pesar de que fuimos un poco a matacaballo. Allí además de vegetación vimos unas pinturas rupestres en el Canchal de las Cabras y unas apilaciones de piedras inmensas por las que daba miedo pasar.

Y de ese modo terminó el día. El domingo, como nos echaron vilmente de la casa rural, por la mañana vimos muy fugazmente, porque llovía con ganas, un bosque verde verdísimo y tremendamente tétrico de madroños; ¿quién se iba a imaginar que estos árboles tenían tanta personalidad?. Subimos de nuevo a la Alberca por otras cuestiones, y nos marchamos para volver a nuestras tierras con un encanto diferente, aunque no menos atractivas.

Siempre voy a conservar un buenísimo y un mal recuerdo de este viaje, pero por todo lo bueno te doy las gracias, porque sin ti el viaje no habría sido tan especial, partiendo de la base de que lo organizaste practicamente todo tú. Gracias de verdad, porque así da gusto viajar “hastal el infinito y más allá”.

Fotos hay miles, ya que tuvimos la suerte de tener una buena cámara, pero voy a seleccionar algunas que para mi representan cada una de las vivencias:

Miranda: Castillo y muralla.

Mogarraz: calle con encanto.

La Alberca: plaza.

Ríomalo de Abajo: Meandro Melero

Las Batuecas (Sierra de Francia): la senda del tiempo.

Al calor de la lumbre y el humo :S

Miranda del Castañar: Madroñal de cuento.

.Reina de Hielo.

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