Archive for the ‘Blacky’ Category

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Blacky, Capítulo XXII (Fin): Eutanasia

diciembre 26, 2011

El día 23 de diciembre de 2011 no fue un día normal y corriente. Me levanté con la sensación de que tenía que llevar a cabo una muy difícil decisión, pero que ya no tenía vuelta atrás. Estaba todo muy bien pensado, los peros, los contras, los beneficios y nuestros propios sentimientos a cerca de la eutanasia. Como ya dije en el capítulo XXI estuvo algún día sin comer, pero no por los dolores como creía, si no porque se había cansado de las latitas. Así que como dijo la Reina Diela le dimos pienso y comenzó a comerlo en seguida.

Pero la comida ya no le servía para mantenerse y engordar, era el tumor el que se llevaba gran parte de la energía que obtenía de los alimentos, y ella estaba ya muy delgada. De hecho su cuerpo estaba deforme, el tamaño del tumor era ya la anchura de su cuerpo, y si la mirabas de espaldas, su columna hacía una “S” por el espacio que ocupaba el tumor entre la pata derecha delantera y la columna. Daba mucha pena verla con ese aspecto, sin poder subirse a las ventanas para coger sol o sin darse paseos, cazar… En definitiva, con cada vez menos vida.

Eso sí, lo que no perdió, ni en sus últimos momentos fueron las ganas de mimosear y su confianza en mi. Los días anteriores la Reina Diela y yo estuvimos cavando el hoyo donde queríamos que fuera enterrada. Así pues, sobre las 17:00 h. del día 23 la Reina Diela y yo, comenzamos a despedirnos de ella, dándola muchos mimos para que no notara que algo pasaba. Ella no era consciente de lo que íbamos a hacer. A las 17:40 h. la metimos en el transportín y como la primera vez no ofreció resistencia, ni se enfadó, ni nada. Maulló un poco como diciendo, “¿qué es esto?, no quiero estar aquí”, pero cuando la hablaba y me veía por la reja de la puerta se calmaba. No sabía que la llevábamos para no volver, y sin embargo se fió de nosotros.

Ya en la clínica, creo que le vinieron algunos recuerdos de ese lugar, quizás los olores, porque no se sentía muy a gusto al principio. Pero cuando vio que no pasaba nada comenzó a ronronear como siempre, sabía que estábamos con ella. El proceso comenzó con la inyección de un calmante que no le hizo ningún efecto, porque seguía tensa y mirando hacia todos sitios, siempre sin dejar de ronronear. Le tuvieron que inyectar otro que podría darle nauseas pero no se las dio, y este último si le hizo algo más de efecto. Luego para ponerle la vía tenían que pelarle un poco la pata con la maquinilla, pero a pesar de los efectos de los calmantes cuando intentó pelarle un poco, rápidamente se puso a la defensiva. Siempre le dieron miedo los ruidos 🙂 . Así que tuvo que pelarle un poco la pata con las tijeras.

Después le puso la vía (seguía ronroneando) y el resto consistió en inyectarle distintas cosas con jeringuillas que servirían para pararle el corazón. Y así fue. Fue muy rápido todo, pero yo no quise separarme de ella, estuve todo el rato acariciándola y sujetándola la cabeza. La Reina Diela finalmente se quedó también, pero el pobre si que se derrumbó. Yo me mantuve firme hasta el momento de pagar, ahí si que no me pude aguantar más.

Después, el proceso del entierro fue bastante duro, sobre todo por la sensación que teníamos de que ya no estaba. Acompañando a los restos de Blacky introducimos en un bote unas fotos, un escrito y una piedrecita en su memoria. Y después comenzamos a introducir la tierra en el hoyo hasta que lo tapamos del todo. La noche era muy fría, y en ese momento estaba bajando la niebla.

Las sensaciones que hemos tenido después, creo que han sido las normales. Una cosa es que sepas que ya no está, y otra que el cerebro se acostumbre cuando a lo que está es acostumbrado a su presencia, por lo tanto cada vez que ibamos a la cocina lo primero que se nos venía a la cabeza era no hacer ruido para no despertarla; una vez dentro y ver que no estaba lo primero que hacíamos era mirar debajo de la puerta por si estaba esperando a que la abriéramos, pero tampoco estaba. A la mañana siguiente tanto para la Reina Diela como para mi, sensaciones de este estilo ocuparon todo nuestro día, al igual que las lágrimas en los ojos.

Han pasado ya casi tres días y todavía sigo pensando en ella, y en lo mucho que la echo y la echaré de menos. Veo la casa y el jardín muy vacíos, yo misma siento ese vacío. Es muy triste, porque la quería mucho. Pero bueno, lo importante es que esta en su jardín, en su casa y sobre todo descansado ya por fin. Para no olvidar donde esta enterrada, me he propuesto encontrar un rosal de black baccara que aunque las rosas no sean completamente negras, se asemejan un poco al color de su pelaje, siempre negro, y pelirrojo al sol. Y a lo mejor su energía le puede servir al rosal para crecer.

Black baccara

Black baccara

Es una pena que esta historia tenga que terminar ya, y de esta manera, pero en el fondo sabía que de alguna manera tendría que terminar. Espero que hayais disfrutado con las vivencias, y que algunas os hayan podido servir para las vuestras propias con estos animales. De momento no quiero tener ningún animal, pero tal vez con el tiempo vuelva a tener otra gata o un perro, o lo que sea y espero tratarle igual de bien que a Blacky, e incluso mejorar en muchas cosas en las que se posiblemente fallara.

¡Hasta siempre Blacky! Me has dado mucho más de lo que podía imaginar. Gracias a ti he cogido aprecio a los gatos y creo que incluso he aprendido a tratarlos. Además, fuiste una gran compañera con la que poder aprender de muchas cosas, y a pesar de que esto sea un mal trago, también me ha servido para aprender. ¡Gracias por todo! Y como ya dije espero que seamos capaces de mantenerte viva como mereces.

Fin.

.Reina de Hielo.

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Blacky, Capítulo XXI: Resignación

diciembre 20, 2011

Desde que escribí el último capítulo el tema de la pastilla parecía que lo había solucionado siguiendo los consejos de la Reina Diela, de dársela con pescado. Ha estado tomándose la pastilla sin ofrecer resistencia hasta el sábado pasado que definitivamente no la quería pero tampoco quería comer. Verla sin comer y con los dolores que aparentemente manifestaba al dejar de comer, me hicieron replantearme de nuevo el tema de la eutanasia.

Y es que tal vez he querido ver algún tipo de mejoría mientras estaba tomándose la pastilla, aunque no se haya notado en el crecimiento del tumor ya que en un mes desde que se lo diagnosticó la veterinaria ha crecido de forma muy rápida. Pero tal vez más que el mero hecho de ver mejoría, lo que más me ha influido a la hora de mantenerla con vida ha sido mi propio egoismo, porque no quiero que se vaya, y de alguna forma he querido retenerla. Pero, dándome cuenta de que la situación empeorará en menos de lo que me imagino y que su sufrimiento será mayor cuanto más grande sea el tumor, pienso que la decisión más correcta es practicarle la eutanasia y ahorrarle más sufrimiento a la gata.

Para colmo, encima ahora ha empezado ha hacer más frío, y a pesar de que todas las noches la meto la bolsa de agua caliente en la caseta para que no pase frío, temo que un día cuando la vaya a llamar por la mañana no salga porque haya muerto congelada. Más que nada porque al comer tan poco y llevarse el tumor prácticamente toda la energía de la gata se ha quedado en los huesos y no tiene ni grasa ni nada que la protejan contra las inclemencias del tiempo invernal.

Por eso esta tarde sin más tardar llamaré a la veterinaria para ver si mañana puede practicarle la eutanasia y a pesar de que se me pasan por la cabeza infinidad de pensamientos, tal vez paranoicos, creo que es lo mejor para ella. Así podrá descansar y sobre todo no sufrir más. No quiero ser egoista en este sentido, porque de ser así la mantendría con vida hasta que ella no tuviera más fuerzas y expirara su último aliento.

Esta historia la zanjaré en el capítulo XXII, que me servirá para plasmar todo el proceso, sensaciones y el último adiós a esta magnifica historia sin la cual este blog no tendría sentido. La pena y lo que me tiene terriblemente entristecida es que tenga que tenmirar tan rápido y de este modo.

Rescato un beso de marzo de 2010, para ilustrar el último que le tendré que dar.

Rescato un beso de marzo de 2010, para ilustrar el último que le tendré que dar.

¡Gracias Blacky por todo lo que me has dado, espero que de un modo u otro seamos capaces de mantenerte viva como mereces!

.Reina de Hielo.

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Blacky, Capítulo XX: Pelea por una pastilla.

noviembre 29, 2011

En la foto se la puede ver como tiene la cara mucho más chupada que antes, y al tocarle la cabecita se la notan mucho los huesos.

¿Cómo hacerle entender a una gata que eso que sabe tan malo en la comida le va a quitar los dolores y así se va a sentir mejor? Pues no hay manera posible, ni ella me entiende ni yo la entiendo a ella. Sólo se que tiene dolores de vez en cuando porque agacha la cabeza y come menos. Afortunadamente cuando la duele menos el tumor o la pata, o lo que la duela, come algo más. Lo malo es que no encuentro la forma de que se coma la pastilla, la detecta en cualquier cosa que la de, hasta en la comida que más le gustaba, y así no vamos a ningún sitio.

Se enfada porque va con ganas al comedero a comer lo que la echo, pero en cuanto detecta el olor de la pastilla se va sin comer o habiendo rechupeteado el trozo donde la había puesto. 😦

En cuanto a su aspecto, está adelgazando muy rápido, se la marcan mucho los huesos y el tumor cada vez es más grande. De momento no ha empezado a abrirse y supurar, como me advirtió la veterinaria. Y me da la sensación de que aunque siga comiendo, la comida ya no la asimila de la misma manera, sólo la sirve para mantenerse y poco más.

Cuando he conseguido que coma algo de la pastilla suele encontrarse mejor y esta contenta, pega los saltitos tan característicos suyos a la vez que se roza con tu pierna, maulla más, hasta el punto que parece que mantenemos conversaciones profundas como en los viejos tiempos jeje 😀 Pero cuando no consigo que tome nada esta cabizbaja, desanimada y sólo duerme. La hablas y hace el esfuerzo de maullar pero le sale un maullido sordo.

Y como no puedo meterla la pastilla en la boca y hacerla que se la trague, pues no la obligo a nada, su instinto le dice que eso huele mal, y rápidamente asocia que eso es malo, por lo tanto así es como estamos.

.Reina de Hielo.

 

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Blacky, Capítulo XIX: Una noticia indeseada

noviembre 24, 2011

Primero he de decir que esta es la entrada que más va a costar escribir. Llevo dos días que cada vez que pienso lo injusto de la situación se me saltan las lágrimas y el berrinche me dura un buen rato.

En el cápitulo XVIII que hablaba un poco de la normalización de la relación que tengo con la gata, además mencioné que tenía un problema en la patita delantera derecha. Ese problema hace dos semanas empezó a ser visible, y le apareció un bulto grande envolviendo toda la pata, tanto por delante como por detrás. Así que tuvimos que llamar a la veterinaria, que decidió hacerla una citología de la masa para determinar si era una infección o algo mucho peor, un tumor. Yo, optimista de mi, quise pensar que de algún golpe podría haber sido una infección, pero al rato de hacerla la prueba, me llamó la veterinaria diciéndome que las células que había en la masa tenían una malignidad destacada y que muy probablemente tenga un fibrosarcoma felino o un osteosarcoma. Aunque finalmente se decantó por lo primero.

Para todas aquellas personas que tengan gatos y todavía no hayan tenido este problema, va toda esta información. El fibrosarcoma felino (según lo que  me he informado y según mi veterinaria) es un tumor maligno que puede desarrollarse en la zona de vacunación (el cuello) por ser una zona sensible a recibir pinchazos repetidos. Según mi veterinaria, eso no le pasa a todos los gatos porque dice que para desarrollarse tiene que haber un componente genético. Osea en teoría solo se desarrolla en aquellos gatos que son pinchados y que tienen ese componente genético. Lo insólito de Blacky es que no ha recibido ninguna vacuna y la zona en la que ha aparecido es en la axila y el omoplato, por lo tanto mi veterinaria dice que a muchos gatos también les puede salir sin más por ese componente genético, porque en la zona donde salga el gato se haya hecho daño o clavado algo, o como ya he dicho sin más.

Blacky, que sepamos, no ha recibido vacunación alguna, estaba en la calle, y como gata callejera la adoptamos, a pesar de lo dócil que es. Pero en diciembre del año pasado estuvo malita y la tuve que llevar al veterinario. Allí una de las tomas del antibiótico, mi veterinaria se la inyecto en la misma pata y en la misma zona donde le ha aparecido el tumor. No se que probabilidades hay de que se desarrollara por eso, el caso es que trato de buscar explicaciones a algo que me parece horriblemente injusto.

Porque este tumor no tiene solución en la pata donde le ha salido, ni antes cuando era pequeño ni ahora que es muy grande. A muchos de los gatos que son operados, el tumor les reaparece en poco tiempo, e intervenir a un gato quirúrgicamente me parece mucho más cruel que dejarle con su problema, ya que ellos no entienden de la misma manera que nosotros una operación, y muchos se quedan muy tocados tras ella.

Por lo tanto en el caso de mi Blacky no hay solución, el tumor es muy grande y envuelve toda la pata llegando incluso al pulmón. Si le hubiéramos pillado a tiempo, la solución me parece una salvajada, que era quitarle la pata entera. Pero ya su tamaño es considerable y sólo se le pueden dar antiinflamatorios con corticoides para que le duela menos, aunque no quiere tomárselos… Su tiempo de vida a partir de ahora creo que será corto, aunque la veterinaria, muy prudente ella, no me quiso decir nada, pero como mucho dos meses.

En fin muy duro todo, porque esto conlleva que tarde o temprano tendré que zanjar esta historia y ya había decidido no hacerlo, además de zanjar con su vida cuando empiece a sufrir, algo que jamás me había planteado. Intentaré sacar fuerzas para describir su evolución, y así al menos pueda servir como ejemplo para otros gatitos.

Muchas gracias a todos los que hayan llegado hasta aquí, y os hayais molestado en leer este tochazo. 🙂

Blacky durmiendo. Intentaré hacerla fotos en las que se la vea mejor.

.Reina de Hielo.  –  Triste.

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Blacky, Capítulo XVIII: Normalización.

octubre 12, 2011

Con ese palabra quiero definir a la “normal” relación que tenemos doña Blacky y yo, la persona que la cuida, que no su dueña, ella es libre de marcharse cuando quiera. Pero como en una especie de contrato no escrito hemos establecido este periodo de normalización en el que de mutuo acuerdo hemos decidido ocuparnos la una de la otra, más yo de ella que ella de mi, pero en agradecimiento, ella ha decidido no marcharse para estar aquí conmigo.

Con esta extraña definición de nuestra relación, quiero decir que salvo algún ataque que me da al ser poseida por mi antepasado de Neandertal, cuando veo que los enemigos acechan (los gatos malos), llevamos un tiempo sin tener grandes hazañas que deban ser contadas. Creo que ya anoté que hay dos urracas que se comen parte de la comida de mi gata, algo que para mi resulta sorprendente, además de los gatos malos, y por eso hace unas semanas decidí no dejar la comida fuera por un tiempo a ver si se olvidan del sitio (cosa que dudo).

Algo que ha ocurrido durante el verano (otra vez) es que Blacky está coja de la pata delantera derecha. El verano pasado le pasó lo mismo, pero cuando comenzó el otoño se le quitó la cojera. Pero este año estamos ya en este atípico otoño y todavía no se le ha quitado. Quiero pensar que es porque no ha llovido todavía y hay mucha sequedad, y de algún modo eso le afecta en las uñas. Ya que la he mirado entre las almohadillas, estirado la pata, tocado la misma y no se queja… claro está yo no soy veterinaria como para hacer un diagnóstico convincente… Nada supongo que si no se la pasa habrá que llamar al veterinario.

Y mejor dejar como breve mención la “matanza de Texas” que tuvo lugar en la Black House… sí, mejor.

Una cosa que ha estado rondando mi cabeza era si zanjar la historia de Blacky, ante la poca afluencia de entradas o dejarla abierta por si se me viene la inspiración de vez en cuando. De momento creo que la dejaré abierta, y ya reflexionaré más adelante que hacer con ella.

Una fotillo de super Blackyyy 🙂 :

Blacky con la patita derecha sin apoyar.

.Reina de Hielo.

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Blacky, Capítulo XVII: desvaríos de la dueña

febrero 28, 2011

Si, cuando le da el Sol se le enrojece el pelo como a los vikingos xD

¿No es preciosa mi gata? Bueno al menos para mi lo es 😀

Entre exámenes y trabajos no he tenido tiempo más que para atusarla un poco y darle de comer, ya que casi no he podido ni vivir. Y en una de esas, en las que llego a las nueve de la noche, cuando fui a abrir la puerta del patio estaba que se subia por las paredes (o mejor dicho, por los barrotes de la puerta) porque mis hermanas no la habían dado de comer en mi ausencia.

Y nada como a la desviada de su dueña le da por escribir rimas sobre cualquier cosa (piedras incluidas xD), pues le tocó en ese momento a Bla, ahí va:

¿No es verdad gata mia,
que esa impaciencia desmedida,
se debe a que no has comido
en todo el día?

Si es una chorrada como otra cualquiera pero a mi me hizo gracia su desesperación. Jo es que se parece mucho a su dueña en ciertas cuestiones xD

.Reina de Hielo.

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Blacky, Capítulo XVI: Una visita inesperada

enero 20, 2011

Esta entrada la tenía escrita desde las navidades, pero por miedo a que pasara algo no deseado, no quise publicarla. Pero como mi Bla es una “machota” creo que debe de formar parte de la historia.

Unos días antes de la noche buena, Blacky estaba más inquieta que de costumbre, hasta el punto que me toco correr detrás de ella por toda la casa para sacarla a la calle, cosa que no había tenido que hacer nunca. Además tratando de captar mi atención en todo momento. Así que un día la metí en casa y estuvimos Diela y yo haciéndola todos los mimos habidos y por haber. Cuando la llamé para que viniera a la cocina, sin pensárselo corrió hacia donde estaba a pesar de que estaba con Diela y cuando fue a sentarse en la alfombra nos dimos cuenta de que le salió una cosa diminuta y blanca del ano que se movía.

Si, Blacky de estar todo el santo día comiendo ratones cogió un parásito intestinal, en este caso según me informé creo que una tenia que se contagia por la ingesta de ese animalito. Estuve controlándola desde el día de navidad hasta que me fui a Madrid, y no hizo más que empeorar. Así que mi hermana fue al veterinario a por un antiparasitario, con el que pensábamos mejoraría. Pero no fue así. La llamaba y no quería venir, ni si quiera maullaba. Tenía que cogerla para llevarla dentro de casa cosa anormal en ella, pues es abrir la puerta y corre desesperada hacia ella. El pelo se le quedo sin brillo y adelgazó rápidamente, ya que no comía nada de nada. Al menos algo bebía.

Cuando volví de Madrid, estaba completamente desmadejada, así que gracias a que mi otra hermana me acompaño la llevé al veterinario. Nos dijeron que si no queríamos que fuera tan caro, a pesar de que Bla es callejera, que la metiéramos en la gatera y la lleváramos a la clínica. Contra todo pronóstico entró en la gatera casi sin oponer resistencia. Eso sí, metiéndola yo. Con mi hermana se resistió un poco. Y una vez dentro ni bufó ni se quejó ¡¡¡ni nada de nada de nada!!! Estaba yo más asustada que la propia gata.

El viaje en coche, con mi hermana haciéndola carantoñas no pudo ser mejor. Y en el veterinario cuando la hicimos salir, salió tranquila sin intentar escapar a pesar de que se oían gatos maullar y perros ladrar por todos lados. ¡ESTUVO TODO EL RATO RONRONEANDO! La veterinaria se quedó sorprendida con ella, me decía que era una gata muy muy buena. Que los gatos no reaccionan así prácticamente nunca. Allí incluso comió un poco de una cuchara. La hizo un análisis de sangre y ni se quejó. La pinchó antibiótico dos veces y como si nada, porque tenía la boca  muy mal, y la veterinaria dijo que ese podía ser motivo suficiente para que no quisiera comer.

Y después de estar casi tres horas allí, la metimos en la gatera y la trajimos a casa. Una vez salió de la gatera no se enfadó conmigo si no que siguió con su mismo estado de humor, apático, pero sin parar de ronronear. Y bueno tuvo que tomar antibiótico ocho días y como una campeona lo hizo, aunque se buscaba artimañas para no comérselo. 😀

Yo llegué a pensar que se comportó de este modo por lo debilucha que estaba, porque no tenía fuerza ni para mover una uña, pero después de mucho hablarlo, todos coincidimos en que muy probable ella sea así incluso sin estar enferma.

A día de hoy sigue estando delgada, ya menos deshidratada y comiendo como antes, como si se le fuera la vida en ello. He de confesar que me asusté mucho y lloré más, temiendo que el parásito y la infección acabaran con su vida como le paso a mi perro Sitar. Por ello hasta que no ha estado buena del todo no me he animado a publicar la entrada.

Se que la entrada es extensa, pero no veo por donde poder acortarla. Esta hazaña lo que me ha demostrado es la gran gata que tengo. Como en muchas ocasiones ya he mencionado, esta gata es especial, muchas veces veo una humanidad en sus ojos, que ya quisieran tener muchas personas. Por ello a pesar de que me deje un dineral, volvería a hacerlo sólo para viva el mayor tiempo posible y en las mejores condiciones, ya que en mi casa no puedo tenerla.

Si habeis llegado hasta aquí os merecéis el cielo como Blacky 😀 jajaja.

No tiene ojos tiene Lunas 🙂

.Reina de Hielo.