Archive for the ‘Fotos’ Category

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Mierda, cueva, dragón y vaho

febrero 16, 2017

– Mierda, cueva, dragón y vaho. Acciones de mierda, galerías degradadas de una cueva, un dragón de un solo ojo y vaho luminoso. ¿Por qué? A partir del no deseado inicio, la vida comienza a erosionarse desde la ingenua infancia hasta la toma de contacto con uno mismo, a merced de acciones de mierda. Al llegar a esa encrucijada te encuentras en frente de infinidad de galerías degradadas de una, como siempre, atrayente, misteriosa y húmeda cueva. Cuando decides escurrirte por una de ellas, aparece un dragón de un solo ojo que ve a través de ti y que en vez de escupir fuego, al abrir sus fauces expulsa un vaho luminoso que invita al recogimiento.

– ¡Continúa!

– ¿Y si la mierda no reflejara sólo las acciones incorrectas? ¿Y si fuera algo inherente a la mera existencia y por lo tanto, extensible a cualquier aspecto de ella? ¿No sería preferible resguardarse por toda la eternidad en una cueva en la cual sabrás, sin ningún tipo de duda, al haber nacido fuera de ella, que cada pequeño rayo de luz que se proyecte en su interior es un artificio y proviene de fuera? Y una vez dentro, ¿no es mejor abrazar a un dragón de un solo ojo cuyas entrañas estarán siempre calientes y estables, que a las húmedas y mohosas paredes de las galerías degradadas por errores humanos? ¿No ves ya ese vaho luminoso que huele a vainilla e invade toda la estancia?

– ¡Alto! Yo no veo nada. No sé de qué me hablas y por qué me vienes hoy con semejante devenir verbal.

– Lo comprendo. Aunque vivas en mi cabeza hay zonas en las que jamás te has asomado. No pudo la curiosidad contigo o las ansias de vivir y verlo todo, sin un fin concreto o con el fin de que llegado el fin, este se haga menos amargo. Pero recuerda que tú eres mía, mente atolondrada, que por más que busques una dualidad para defenderte de mí misma, nunca hallarás la forma de hacerlo completamente. La mierda, aunque a veces sea interna, en muchas ocasiones es foránea y por lo tanto imprevisible. Las galerías degradadas de tu cavidad interna te buscarán durante el sueño para no darte tregua. El dragón de un solo ojo te observa aunque no lo comprendas. Y el vaho que refulge del calor humano, solo necesitas un frío cristal, tus dos manos cubriendo la boca, exhalar y mirar a través del  efecto creado, la plaga de luces artificiales que hay fuera de la caverna.

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.Reina de Hielo.

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Vuelvo a las andadas en el jardín.

mayo 23, 2012

Hola a todos. Cuanto tiempo sin escribir nada de nada por estos lares. Hasta ha cambiado el apartado donde se escriben las entradas de wordpress… A ver si me apaño para subir las fotos.

Pues nada, esta es la primera primavera sin Blacky, y la verdad es que el jardín se encuentra muy solitario. y yo personalmente la echo mucho de menos. Para no perder el hábito de salir al jardín como hacía antes para ver a la gata, este año me he propuesto tenerlo perfectamente acondicionado, lo que viene siendo: sin zarzas, hierbas que te llegan hasta la rodilla, cardos, insectos molestos como saltamontes… Por ello me he dedicado sobretodo a quitar las malas hierbas y a cavar las zarzas y los cardos. Además como ya comenté en la última entrada dedicada a mi Blacky, me propuse encontrar un rosal Black Baccara ya que la rosa es mi flor preferida, y esta es la más oscura que se puede encontrar, por la semejanzas del color de la rosa con el pelo de la gata y las espinas del rosal con sus uñas. Y bueno, buscando por internet donde los vendían, encontré un sitio y una de mis muchas tías me lo trajo. Le planté hace unos meses sobre los restos de la gata, para que su energía le ayude a crecer, y aquí os muestro unas fotos del antes y el ahora de mi precioso rosal:

Así estaba cuando me le trajeron.

Así estaba cuando me le trajeron.

Y así de bonito está ahora :D

Y así está ahora 😀

Bonito ¿verdad?. Pues mucho más bonita era mi gata. Seguro que de alguna manera le está ayudando a crecer. 🙂

También, otra de mis tías me trajo dos romeritos, que planté ayer cuando terminé de quitar todas las hierbas, a un lado del rosal. A ver qué tal crecen estos pequeñuelos. Y quitando y quitando hierbas, me di cuenta que donde había plantado unas ramitas de hierbabuena a ver si agarraban, y que ya di por perdidas, vi unos pequeños brotecitos de hierbabuena, algo que me hizo tremenda ilusión.

Aquí están mis romeritos:

Estos son mis romeritos. Y al fondo, se ve el rosal.

Estos son mis romeritos. Y al fondo, se ve el rosal.

Ahora que ya no tengo a nadie a quien cuidar, al menos cuido del espacio de Blacky y de las plantitas que crecen en él. Es la manera que he encontrado de no rehuir del patio por ser como era, su lugar, su espacio, o el sitio donde ella habitaba. Así, en vez de entristecerme cada vez que salgo al patio por su ausencia, disfruto viendo el crecimiento de las plantas que con mucho mimo voy cuidando, al igual que hacía con ella :_( Y es que hoy se cumplen cinco meses desde que nos dejó, y era una gata muy especial, a la que no quiero olvidar jamás, ya que me dio más de lo que yo podía esperar de ella.

Va, va, no más lágrimas el cáncer es injusto, todos lo sabemos, pero hay que alegrarse porque ya esta descansando en su queridísimo jardín. Aquí más fotos:

Su jardín.

Su jardín, parte delantera.

Su jardín, parte trasera.

Su jardín, parte trasera.

Florecillas silvestres del jardín.

Florecillas silvestres del jardín.

La verdad es que hoy hace un día espléndido para estar en la calle disfrutando del solecito y del buen tiempo.

Hasta aquí la entrada de hoy. Espero que os hayan gustado las fotos, y para los más allegados, cuando querais podeis venir a disfrutar del jardín, que bien me encargaré de que este cuidado y bonito.

Blacky, por aquí seguimos acordándonos de ti, tanto o más que cuando seguías con nosotros.

Saludos y gracias por llegar hasta aquí.  🙂

.Reina de Hielo.

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Blacky, Capítulo XXII (Fin): Eutanasia

diciembre 26, 2011

El día 23 de diciembre de 2011 no fue un día normal y corriente. Me levanté con la sensación de que tenía que llevar a cabo una muy difícil decisión, pero que ya no tenía vuelta atrás. Estaba todo muy bien pensado, los peros, los contras, los beneficios y nuestros propios sentimientos a cerca de la eutanasia. Como ya dije en el capítulo XXI estuvo algún día sin comer, pero no por los dolores como creía, si no porque se había cansado de las latitas. Así que como dijo la Reina Diela le dimos pienso y comenzó a comerlo en seguida.

Pero la comida ya no le servía para mantenerse y engordar, era el tumor el que se llevaba gran parte de la energía que obtenía de los alimentos, y ella estaba ya muy delgada. De hecho su cuerpo estaba deforme, el tamaño del tumor era ya la anchura de su cuerpo, y si la mirabas de espaldas, su columna hacía una “S” por el espacio que ocupaba el tumor entre la pata derecha delantera y la columna. Daba mucha pena verla con ese aspecto, sin poder subirse a las ventanas para coger sol o sin darse paseos, cazar… En definitiva, con cada vez menos vida.

Eso sí, lo que no perdió, ni en sus últimos momentos fueron las ganas de mimosear y su confianza en mi. Los días anteriores la Reina Diela y yo estuvimos cavando el hoyo donde queríamos que fuera enterrada. Así pues, sobre las 17:00 h. del día 23 la Reina Diela y yo, comenzamos a despedirnos de ella, dándola muchos mimos para que no notara que algo pasaba. Ella no era consciente de lo que íbamos a hacer. A las 17:40 h. la metimos en el transportín y como la primera vez no ofreció resistencia, ni se enfadó, ni nada. Maulló un poco como diciendo, “¿qué es esto?, no quiero estar aquí”, pero cuando la hablaba y me veía por la reja de la puerta se calmaba. No sabía que la llevábamos para no volver, y sin embargo se fió de nosotros.

Ya en la clínica, creo que le vinieron algunos recuerdos de ese lugar, quizás los olores, porque no se sentía muy a gusto al principio. Pero cuando vio que no pasaba nada comenzó a ronronear como siempre, sabía que estábamos con ella. El proceso comenzó con la inyección de un calmante que no le hizo ningún efecto, porque seguía tensa y mirando hacia todos sitios, siempre sin dejar de ronronear. Le tuvieron que inyectar otro que podría darle nauseas pero no se las dio, y este último si le hizo algo más de efecto. Luego para ponerle la vía tenían que pelarle un poco la pata con la maquinilla, pero a pesar de los efectos de los calmantes cuando intentó pelarle un poco, rápidamente se puso a la defensiva. Siempre le dieron miedo los ruidos 🙂 . Así que tuvo que pelarle un poco la pata con las tijeras.

Después le puso la vía (seguía ronroneando) y el resto consistió en inyectarle distintas cosas con jeringuillas que servirían para pararle el corazón. Y así fue. Fue muy rápido todo, pero yo no quise separarme de ella, estuve todo el rato acariciándola y sujetándola la cabeza. La Reina Diela finalmente se quedó también, pero el pobre si que se derrumbó. Yo me mantuve firme hasta el momento de pagar, ahí si que no me pude aguantar más.

Después, el proceso del entierro fue bastante duro, sobre todo por la sensación que teníamos de que ya no estaba. Acompañando a los restos de Blacky introducimos en un bote unas fotos, un escrito y una piedrecita en su memoria. Y después comenzamos a introducir la tierra en el hoyo hasta que lo tapamos del todo. La noche era muy fría, y en ese momento estaba bajando la niebla.

Las sensaciones que hemos tenido después, creo que han sido las normales. Una cosa es que sepas que ya no está, y otra que el cerebro se acostumbre cuando a lo que está es acostumbrado a su presencia, por lo tanto cada vez que ibamos a la cocina lo primero que se nos venía a la cabeza era no hacer ruido para no despertarla; una vez dentro y ver que no estaba lo primero que hacíamos era mirar debajo de la puerta por si estaba esperando a que la abriéramos, pero tampoco estaba. A la mañana siguiente tanto para la Reina Diela como para mi, sensaciones de este estilo ocuparon todo nuestro día, al igual que las lágrimas en los ojos.

Han pasado ya casi tres días y todavía sigo pensando en ella, y en lo mucho que la echo y la echaré de menos. Veo la casa y el jardín muy vacíos, yo misma siento ese vacío. Es muy triste, porque la quería mucho. Pero bueno, lo importante es que esta en su jardín, en su casa y sobre todo descansado ya por fin. Para no olvidar donde esta enterrada, me he propuesto encontrar un rosal de black baccara que aunque las rosas no sean completamente negras, se asemejan un poco al color de su pelaje, siempre negro, y pelirrojo al sol. Y a lo mejor su energía le puede servir al rosal para crecer.

Black baccara

Black baccara

Es una pena que esta historia tenga que terminar ya, y de esta manera, pero en el fondo sabía que de alguna manera tendría que terminar. Espero que hayais disfrutado con las vivencias, y que algunas os hayan podido servir para las vuestras propias con estos animales. De momento no quiero tener ningún animal, pero tal vez con el tiempo vuelva a tener otra gata o un perro, o lo que sea y espero tratarle igual de bien que a Blacky, e incluso mejorar en muchas cosas en las que se posiblemente fallara.

¡Hasta siempre Blacky! Me has dado mucho más de lo que podía imaginar. Gracias a ti he cogido aprecio a los gatos y creo que incluso he aprendido a tratarlos. Además, fuiste una gran compañera con la que poder aprender de muchas cosas, y a pesar de que esto sea un mal trago, también me ha servido para aprender. ¡Gracias por todo! Y como ya dije espero que seamos capaces de mantenerte viva como mereces.

Fin.

.Reina de Hielo.

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Blacky, Capítulo XXI: Resignación

diciembre 20, 2011

Desde que escribí el último capítulo el tema de la pastilla parecía que lo había solucionado siguiendo los consejos de la Reina Diela, de dársela con pescado. Ha estado tomándose la pastilla sin ofrecer resistencia hasta el sábado pasado que definitivamente no la quería pero tampoco quería comer. Verla sin comer y con los dolores que aparentemente manifestaba al dejar de comer, me hicieron replantearme de nuevo el tema de la eutanasia.

Y es que tal vez he querido ver algún tipo de mejoría mientras estaba tomándose la pastilla, aunque no se haya notado en el crecimiento del tumor ya que en un mes desde que se lo diagnosticó la veterinaria ha crecido de forma muy rápida. Pero tal vez más que el mero hecho de ver mejoría, lo que más me ha influido a la hora de mantenerla con vida ha sido mi propio egoismo, porque no quiero que se vaya, y de alguna forma he querido retenerla. Pero, dándome cuenta de que la situación empeorará en menos de lo que me imagino y que su sufrimiento será mayor cuanto más grande sea el tumor, pienso que la decisión más correcta es practicarle la eutanasia y ahorrarle más sufrimiento a la gata.

Para colmo, encima ahora ha empezado ha hacer más frío, y a pesar de que todas las noches la meto la bolsa de agua caliente en la caseta para que no pase frío, temo que un día cuando la vaya a llamar por la mañana no salga porque haya muerto congelada. Más que nada porque al comer tan poco y llevarse el tumor prácticamente toda la energía de la gata se ha quedado en los huesos y no tiene ni grasa ni nada que la protejan contra las inclemencias del tiempo invernal.

Por eso esta tarde sin más tardar llamaré a la veterinaria para ver si mañana puede practicarle la eutanasia y a pesar de que se me pasan por la cabeza infinidad de pensamientos, tal vez paranoicos, creo que es lo mejor para ella. Así podrá descansar y sobre todo no sufrir más. No quiero ser egoista en este sentido, porque de ser así la mantendría con vida hasta que ella no tuviera más fuerzas y expirara su último aliento.

Esta historia la zanjaré en el capítulo XXII, que me servirá para plasmar todo el proceso, sensaciones y el último adiós a esta magnifica historia sin la cual este blog no tendría sentido. La pena y lo que me tiene terriblemente entristecida es que tenga que tenmirar tan rápido y de este modo.

Rescato un beso de marzo de 2010, para ilustrar el último que le tendré que dar.

Rescato un beso de marzo de 2010, para ilustrar el último que le tendré que dar.

¡Gracias Blacky por todo lo que me has dado, espero que de un modo u otro seamos capaces de mantenerte viva como mereces!

.Reina de Hielo.

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Blacky, Capítulo XX: Pelea por una pastilla.

noviembre 29, 2011

En la foto se la puede ver como tiene la cara mucho más chupada que antes, y al tocarle la cabecita se la notan mucho los huesos.

¿Cómo hacerle entender a una gata que eso que sabe tan malo en la comida le va a quitar los dolores y así se va a sentir mejor? Pues no hay manera posible, ni ella me entiende ni yo la entiendo a ella. Sólo se que tiene dolores de vez en cuando porque agacha la cabeza y come menos. Afortunadamente cuando la duele menos el tumor o la pata, o lo que la duela, come algo más. Lo malo es que no encuentro la forma de que se coma la pastilla, la detecta en cualquier cosa que la de, hasta en la comida que más le gustaba, y así no vamos a ningún sitio.

Se enfada porque va con ganas al comedero a comer lo que la echo, pero en cuanto detecta el olor de la pastilla se va sin comer o habiendo rechupeteado el trozo donde la había puesto. 😦

En cuanto a su aspecto, está adelgazando muy rápido, se la marcan mucho los huesos y el tumor cada vez es más grande. De momento no ha empezado a abrirse y supurar, como me advirtió la veterinaria. Y me da la sensación de que aunque siga comiendo, la comida ya no la asimila de la misma manera, sólo la sirve para mantenerse y poco más.

Cuando he conseguido que coma algo de la pastilla suele encontrarse mejor y esta contenta, pega los saltitos tan característicos suyos a la vez que se roza con tu pierna, maulla más, hasta el punto que parece que mantenemos conversaciones profundas como en los viejos tiempos jeje 😀 Pero cuando no consigo que tome nada esta cabizbaja, desanimada y sólo duerme. La hablas y hace el esfuerzo de maullar pero le sale un maullido sordo.

Y como no puedo meterla la pastilla en la boca y hacerla que se la trague, pues no la obligo a nada, su instinto le dice que eso huele mal, y rápidamente asocia que eso es malo, por lo tanto así es como estamos.

.Reina de Hielo.

 

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Blacky, Capítulo XIX: Una noticia indeseada

noviembre 24, 2011

Primero he de decir que esta es la entrada que más va a costar escribir. Llevo dos días que cada vez que pienso lo injusto de la situación se me saltan las lágrimas y el berrinche me dura un buen rato.

En el cápitulo XVIII que hablaba un poco de la normalización de la relación que tengo con la gata, además mencioné que tenía un problema en la patita delantera derecha. Ese problema hace dos semanas empezó a ser visible, y le apareció un bulto grande envolviendo toda la pata, tanto por delante como por detrás. Así que tuvimos que llamar a la veterinaria, que decidió hacerla una citología de la masa para determinar si era una infección o algo mucho peor, un tumor. Yo, optimista de mi, quise pensar que de algún golpe podría haber sido una infección, pero al rato de hacerla la prueba, me llamó la veterinaria diciéndome que las células que había en la masa tenían una malignidad destacada y que muy probablemente tenga un fibrosarcoma felino o un osteosarcoma. Aunque finalmente se decantó por lo primero.

Para todas aquellas personas que tengan gatos y todavía no hayan tenido este problema, va toda esta información. El fibrosarcoma felino (según lo que  me he informado y según mi veterinaria) es un tumor maligno que puede desarrollarse en la zona de vacunación (el cuello) por ser una zona sensible a recibir pinchazos repetidos. Según mi veterinaria, eso no le pasa a todos los gatos porque dice que para desarrollarse tiene que haber un componente genético. Osea en teoría solo se desarrolla en aquellos gatos que son pinchados y que tienen ese componente genético. Lo insólito de Blacky es que no ha recibido ninguna vacuna y la zona en la que ha aparecido es en la axila y el omoplato, por lo tanto mi veterinaria dice que a muchos gatos también les puede salir sin más por ese componente genético, porque en la zona donde salga el gato se haya hecho daño o clavado algo, o como ya he dicho sin más.

Blacky, que sepamos, no ha recibido vacunación alguna, estaba en la calle, y como gata callejera la adoptamos, a pesar de lo dócil que es. Pero en diciembre del año pasado estuvo malita y la tuve que llevar al veterinario. Allí una de las tomas del antibiótico, mi veterinaria se la inyecto en la misma pata y en la misma zona donde le ha aparecido el tumor. No se que probabilidades hay de que se desarrollara por eso, el caso es que trato de buscar explicaciones a algo que me parece horriblemente injusto.

Porque este tumor no tiene solución en la pata donde le ha salido, ni antes cuando era pequeño ni ahora que es muy grande. A muchos de los gatos que son operados, el tumor les reaparece en poco tiempo, e intervenir a un gato quirúrgicamente me parece mucho más cruel que dejarle con su problema, ya que ellos no entienden de la misma manera que nosotros una operación, y muchos se quedan muy tocados tras ella.

Por lo tanto en el caso de mi Blacky no hay solución, el tumor es muy grande y envuelve toda la pata llegando incluso al pulmón. Si le hubiéramos pillado a tiempo, la solución me parece una salvajada, que era quitarle la pata entera. Pero ya su tamaño es considerable y sólo se le pueden dar antiinflamatorios con corticoides para que le duela menos, aunque no quiere tomárselos… Su tiempo de vida a partir de ahora creo que será corto, aunque la veterinaria, muy prudente ella, no me quiso decir nada, pero como mucho dos meses.

En fin muy duro todo, porque esto conlleva que tarde o temprano tendré que zanjar esta historia y ya había decidido no hacerlo, además de zanjar con su vida cuando empiece a sufrir, algo que jamás me había planteado. Intentaré sacar fuerzas para describir su evolución, y así al menos pueda servir como ejemplo para otros gatitos.

Muchas gracias a todos los que hayan llegado hasta aquí, y os hayais molestado en leer este tochazo. 🙂

Blacky durmiendo. Intentaré hacerla fotos en las que se la vea mejor.

.Reina de Hielo.  –  Triste.

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Blacky, Capítulo XVIII: Normalización.

octubre 12, 2011

Con ese palabra quiero definir a la “normal” relación que tenemos doña Blacky y yo, la persona que la cuida, que no su dueña, ella es libre de marcharse cuando quiera. Pero como en una especie de contrato no escrito hemos establecido este periodo de normalización en el que de mutuo acuerdo hemos decidido ocuparnos la una de la otra, más yo de ella que ella de mi, pero en agradecimiento, ella ha decidido no marcharse para estar aquí conmigo.

Con esta extraña definición de nuestra relación, quiero decir que salvo algún ataque que me da al ser poseida por mi antepasado de Neandertal, cuando veo que los enemigos acechan (los gatos malos), llevamos un tiempo sin tener grandes hazañas que deban ser contadas. Creo que ya anoté que hay dos urracas que se comen parte de la comida de mi gata, algo que para mi resulta sorprendente, además de los gatos malos, y por eso hace unas semanas decidí no dejar la comida fuera por un tiempo a ver si se olvidan del sitio (cosa que dudo).

Algo que ha ocurrido durante el verano (otra vez) es que Blacky está coja de la pata delantera derecha. El verano pasado le pasó lo mismo, pero cuando comenzó el otoño se le quitó la cojera. Pero este año estamos ya en este atípico otoño y todavía no se le ha quitado. Quiero pensar que es porque no ha llovido todavía y hay mucha sequedad, y de algún modo eso le afecta en las uñas. Ya que la he mirado entre las almohadillas, estirado la pata, tocado la misma y no se queja… claro está yo no soy veterinaria como para hacer un diagnóstico convincente… Nada supongo que si no se la pasa habrá que llamar al veterinario.

Y mejor dejar como breve mención la “matanza de Texas” que tuvo lugar en la Black House… sí, mejor.

Una cosa que ha estado rondando mi cabeza era si zanjar la historia de Blacky, ante la poca afluencia de entradas o dejarla abierta por si se me viene la inspiración de vez en cuando. De momento creo que la dejaré abierta, y ya reflexionaré más adelante que hacer con ella.

Una fotillo de super Blackyyy 🙂 :

Blacky con la patita derecha sin apoyar.

.Reina de Hielo.