Archive for the ‘Poesías’ Category

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Ojalá.

enero 28, 2014

Ojalá este calor fuera eterno.
Ojalá la amargura un verso.
Ojalá esta ausencia un suspiro
Y ojalá la alegría un beso.
 
De plegarias se llena el aliento,
De ojalases y nuncas sombríos,
De almas penantes
Y cerebros sin desafíos.
 
Pues no es mi verso perfecto,
Sólo una oda al vacío,
Una conversación sin sonido,
Un vómito mugriento.
 
Y ¿qué sería de mí sin ti?
Melodía de los sentimientos,
Bruja de las tinieblas,
Océanos de fuego.
 
.Reina de Hielo.
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Viento atrevido

noviembre 10, 2011

Cuando el viento produce un escalofrío,

Una serpiente sale del río,

Recorre mi cuerpo del cuello al dedo,

Trazando senderos desconocidos.

 

Inspiración del momento. Nunca había sentido un viento tan agradable. 🙂

.Reina de Hielo.

 

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Compañera de lágrimas

junio 24, 2011

Triste se siente la línea

Cuando la cruza la lágrima de la niña.

Mojada se encuentra la montaña

De torrentes surcada,

Que hacia la sima se dirigen

Bañando de sal la garganta.

Terremotos se producen

En su cara de porcelana

Y de un lobo parecen

Los aullidos de su alma.

Esa vil compañera

Es la causante de su desgracia.

.Reina de Hielo.

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Poema a la nieve

marzo 1, 2011

Tristeza Congelada

¿Qué es lo que ven mis ojos?
Tristeza congelada en copos.
Blanca capa helada,
Que hace desteñir,
Hasta el más negro
pelaje de la gata.

Los nuevos brotes verdes,
Destellan a su lado.
Los marrones de los troncos,
Parecen haberse deslumbrado,
Y tus ojos vida mía,
No hay duda de que son robados.

Cierto día las nubes,
Descubrieron no tener coraza,
Pues hasta el más rudo avión,
podía atravesarlas.
Bajaron a la tierra,
Para preguntar,
Qué era lo que yo pensaba,
Y al ir a saludarlas,
Su mano se dispersó
Como el vapor de agua.

Su enfado fue terrible,
Tanto que el día se volvió noche,
Pues llevaban sobre sus hombros,
Tan grande tristeza por no ser nada,
Que me llevó a preguntar al hada;
¿Y si la niene no fue más,
Que tristeza congelada?

.Reina de Hielo.

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Niebla

noviembre 19, 2010

 

“Cuando todo lo cubre la niebla, el Sol se resiste a ser visto”.

Niebla que brotas desde el suelo,
tu frío congela mis huesos,
difumina sentimientos.
Creí ver en tus faldas,
algo donde agarrar la ira,
pero nublaste mi vista
y ahora ya no veo nada.

.Reina de Hielo.

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Recuerdos de infancia

agosto 25, 2010

Que linda la golondrina,
que pía y pía,
en una templada mañana,
cuando los pies arrastran
a un cuerpecito de niña,
hacia las tareas del alba.

En el aire se nota cambio,
se lo dicen las dos coletas
a las cotillas orejas.
Oigo voces dulces,
se cuentan los mechones:
“Es el jolgorio de las hojas”.

Los faros de la cara,
las ven danzar y danzar,
entre agradables caricias,
y el sol remolón,
intenta coquetear con ellas,
haciéndolas más bellas,
haciéndolas brillar cual estrellas.

Y así con la claridad,
distinguía siluetas pequeñas,
compañeros de juego,
“¿Quién hará el mejor coco
de plastilina el día de hoy?”
Se preguntaba inquieta,
dispuesta a separarse
del abrigo materno,
por un entretenimiento.

Eso veían,
unos ojos de cría,
poco educados en la vida,
pero capaces de distinguir,
entre el pan y quesito y la lila,
entre el níscalo y la amanita,
entre la seriedad y el juego,
entre el pecado y el sosiego,
entre una regañina y una sonrisa,
y entre una mañana fría y una bonita.

.Reina de Hielo.

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Las Encinas, Antonio Machado

diciembre 25, 2009

Las Encinas [CIII]

¡Encinares castellanos

En laderas y altozanos,

Serrijones y colinas

Llenos de oscura maleza,

Encinas, pardas encinas;

Humildad y fortaleza!

Mientras que llenándoos va

El hacha de calvijares,

¿Nadie cataros sabrá,

Encinares?

El roble es la guerra, el roble

Dice el valor y el coraje,

Rabia inmoble

En su torcido ramaje;

Y es más rudo

Que la encina, más nervudo,

Más altivo y más señor.

El alto roble parece

Que recalca y enmudece

Su robustez como atleta

Que, erguido, afinca en el suelo.

El pino es el mar y el cielo

Y la montaña: el planeta.

La palmera es el desierto,

El sol y la lejanía:

La sed; una fuente fría

Soñada en el campo yerto.

Las hayas son la leyenda.

Alguien, en las viejas hayas,

Leía una historia horrenda

De crímenes y batallas.

¿Quién ha visto sin temblar

Un hayedo en un pinar?

Los chopos son la ribera,

Liras de la primavera,

Cerca del agua que fluye,

Pasa y huye,

Viva o lenta,

Que se emboca turbulenta

O en remanso se dilata.

En su eterno escalofrío

Copian del agua del río

Las vivas ondas de plata.

De los parques las olmedas

Sen las buenas arboledas

Que nos han visto jugar,

Cuando eran nuestros cabellos

Rubios y, con nieve en ellos,

Nos han de ver meditar.

Tiene el manzano el olor

De su poema,

El eucalipto el aroma

De sus hojas, de su flor

El naranjo la fragancia;

Y es del huerto

La elegancia

El ciprés oscuro y yerto.

¿Qué tienes tú, negra encina

Campesina,

Con tus ramas sin color

En el campo sin verdor;

Con tu tronco ceniciento

Sin esbeltez ni altiveza,

Con tu vigor sin tormento,

Y tu humildad que es firmeza?

En tu copa ancha y redonda

Nada brilla,

Ni tu verdioscura fronda

Ni tu flor verdiamarilla.

Nada es lindo ni arrogante

En tu porte, ni guerrero,

Nada fiero

Que aderece su talante.

Brotas derecha o torcida

Con esa humildad que cede

Sólo a la ley de la vida,

Que es vivir como se puede.

El campo mismo se hizo

Árbol en ti, parda encina. […]

Antonio Machado.

.Reina de Hielo.