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Blacky, Capítulo X: La batalla de las Gramíneas

mayo 12, 2009

Ya a pasado un tiempo desde que escribí sobre la guerra que Blacky y yo mantenemos con “gato malo” que decidí llamar La Tercera Guerra Mundial. Pues bien, hoy ha tenido lugar una de las batallas más importantes en todo este tiempo. Ha habido rifirrafes anteriores, pero nunca un cara a cara en mi presencia de tanta tensión.

Hace escasos instantes estaba Blacky en su lugar de siempre haciendo lo que mejor se la da: dormir o descansar. Y la he visto tan monilla en su esquinita que cámara en mano me he puesto a hacerle unas cuantas fotitos chachis-mimosonas:

En esta se la puede ver haciendo eso que sabe, además de sus preciosísimos ojos amarillos.

En esta se la puede ver haciendo eso que sabe, además de sus preciosísimos ojos amarillos.

Jugando jiji.

Jugando jiji.

Al poco me he salido con ella a hacerla carantoñas, pues otra cosa no, pero reclamar monerías es su especialidad. Y de repente hemos oido el ruido de la alambrada que separa mi selva de los jardines de alrededor. Nos hemos mirado y con ello nos hemos dicho:

-Blacky: Tu quédate aquí que estas invalida de una mano. Yo voy a mirar a ver que ha sido.

-Idyl: Vale, yo me encargo de fotografiar para luego inmortalizar las azañas en el blog.

Entonces nos hemos aprovisionado de nuestras armas (Blacky: uñas y dientes; Idyl: desquiciada locura, voz y espasmos) y sigilosamente nos hemos ido acercando al lugar donde escuchamos el sonido. Yo me he colocado en un punto en el que poder sacar las mejores instantaneas posibles y Blacky se ha puesto a inspeccionar el terreno.

En este momento se encontraba acechando a la presa y rodeandola para que no escapase.

En este momento se encontraba acechando a la presa y rodeandola para que no escapara.

Entonces como ya he dicho hemos empezado a rodear a la presa que en un momento de descuido a mostrado su cabecita entre los hiebajos, y efectivamente era “gato malo”.  Blacky se colocó en un extremo y yo en otro, para que no tuviera escapatoria, pues yo no veía como “gato malo” se movía entre el espesor de la vegetación pero Blacky sí. Y de nuevo nos hemos vuelto a mirar, dándome Blacky la orden de usar mi arma más efectiva, la desquiciada locura, para hacerle salir despavorido, y dicho y hecho. En ese momento salió corriendo pero Blacky le bloqueó la entrada produciéndose un cara a cara entre los dos contendientes:

Aquí se la puede ver en el momento del enfrentamiento, como ella mi miraba a mi, tranmitiéndome su satisfacción por nuestro trabajo bien hecho.

Aquí se la puede ver en el momento del enfrentamiento, como ella me miraba, tranmitiéndome su satisfacción por nuestro trabajo bien hecho (jaaaaaaajajajja).

Antes de que hiciera daño a mi Blacky volví a utilizar la “desquiciada locura” para asustarlo y que se fuera, perdonándole la vida una vez más. Sólo espero que de esta haya escarmentado, sino, más batallas que relatar. 😀

P.D. Lo se estoy demente, pero me divierto mazo haciendo el mono, y mucho más depués al contarlo. Yo soy feliz con muy poco y si con ello le hago reir a alguien pues mejor que mejor 😀 .

.Reina de Hielo.

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